Efecto de la temperatura sobre la microbiota en totoaba Totoaba macdonaldi durante el desarrollo larval
Abstract
Las condiciones ambientales amenazan la supervivencia de los cultivos de peces marinos, especialmente durante la etapa larval, dado que en este periodo los organismos son particularmente vulnerables a factores de estrés. En los últimos años, se ha profundizado en el estudio del cultivo de Totoaba (Totoaba macdonaldi) en el Golfo de Baja California, con el fin de encontrar condiciones óptimas para su cultivo. En ese sentido la temperatura se considera una fuente de estrés en los ambientes acuáticos, siendo uno de los factores abióticos que determinan una serie de respuestas fisiológicas y metabólicas, la cual interfiere en el crecimiento y desarrollo de los organismos. El objetivo del presente estudio fue conocer el efecto de la temperatura sobre la microbiota durante la etapa larval de T. macdonaldi a través del análisis del gen 16S rRNA. Esta investigación se llevó a cabo en un sistema de cultivo de recirculación, durante un periodo de 24 días, con larvas recién eclosionada y cultivadas a diferentes temperaturas (20, 24, 26 y 28° C). Se evaluó el crecimiento mediante longitud total (mm) y pesos finales (g) con error estándar, donde se observó que la temperatura a 26° C obtuvo el mayor registro de peso y longitud final de (0.078 ± 0.02 g) y (2.03 ± 0.27 cm). Este patrón sugiere que la temperatura de 26° C se encuentra dentro del rango óptimo fisiológico para T. macdonaldi, promoviendo una mayor eficiencia en procesos metabólicos asociados al crecimiento. En cuanto a la microbiota, tanto para el análisis de unidades taxonómicas observadas (OTUs) e índice de Shannon. se observó diferencias significativas en el T28, quien presento mayor riqueza observada con una mediana que va de 45 - 27 OTUs, sugiriendo que a esta temperatura y tiempo de desarrollo se alcanza una mayor complejidad microbiana, en contraste, los tratamientos T20 y T26 a 24 DPH (día post eclosión) los cuales mostraron una menor riqueza y una distribución más homogénea (medianas de 36 y 30 OTUs, respectivamente), lo que podría ser un reflejo de comunidades más estables o dominadas por un menor número de taxones. El índice de Shannon, que combina riqueza y equitatividad, mostró patrones distintos. A los 7 DPH, se evidencio una disminución de la diversidad con el aumento de la temperatura. Sin embargo, a los 24 DPH, esta tendencia se invirtió parcialmente, y la variabilidad sugiere que el impacto de la temperatura en la diversidad microbiana no es lineal y puede depender del estado fisiológico de las larvas y de la etapa de desarrollo, lo que puede indicar a una comunidad menos diversa, pero más especializada y eficiente, capaz de contribuir de manera más directa al crecimiento del hospedador.
Derivado de los resultados del presente estudio, se concluye que la temperatura de 26° C se identificó como la condición óptima para maximizar el peso y la longitud larval, asociándose además con una microbiota más equilibrada y funcional a lo largo del desarrollo.

