Abstract
En el corazón de los pueblos originarios y comunidades locales, las mujeres han sido fundamentales en la conservación de la memoria biocultural, entendida como un entramado dinámico de conocimientos, prácticas, valores, espiritualidades y afectos que vinculan profundamente a las comunidades con sus territorios. Esta memoria no es un archivo del pasado, sino una práctica viva de resistencia, adaptación y reconstrucción frente a procesos históricos de colonización, despojo y transformación ecológica.