Intervención interdisciplinaria de licenciatura en nutrición y psicología ansiedad y depresión en jóvenes universitarios
Resumen
La presente investigación tuvo como objetivo principal evaluar el impacto de una intervención interdisciplinaria, que integró las áreas de psicología y nutrición, para la reducción de los niveles de ansiedad y depresión en jóvenes universitarios de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. El estudio partió de la problemática del incremento de trastornos de salud mental en la población estudiantil, y su posible correlación con hábitos alimenticios deficientes y un estado nutricional alterado. Se implementó una metodología de métodos mixtos con un diseño explicativo secuencial (DEXPLIS). En una primera fase cuantitativa, se aplicó un diseño cuasiexperimental pretest-postest a una muestra de 100 estudiantes de las licenciaturas en Psicología y Nutrición, utilizando instrumentos estandarizados como los inventarios de Ansiedad y Depresión de Beck (BAI y BDI II), así como un cuestionario de hábitos alimenticios y mediciones antropométricas. Los resultados de esta fase revelaron una alta prevalencia de malestar emocional, donde un 75% de los participantes presentó niveles de ansiedad entre moderados y severos, y un 70% manifestó algún grado de sintomatología depresiva. Asimismo, se encontró que el 50% de la muestra presentaba exceso de peso (sobrepeso u obesidad). Los análisis inferenciales confirmaron una correlación estadísticamente significativa entre un estado nutricional deficiente y puntuaciones más altas en las escalas de ansiedad y depresión. Posteriormente, en la segunda fase cualitativa, se realizaron entrevistas semiestructuradas y grupos focales con una submuestra de 30 estudiantes para profundizar y explicar los hallazgos cuantitativos. El análisis temático de los datos cualitativos evidenció que los estudiantes perciben una conexión directa entre su estado emocional y sus conductas alimentarias, describiendo un ciclo vicioso donde la ansiedad y el estrés conducen a una alimentación desordenada, lo que a su vez genera malestar físico y psicológico. Los participantes valoraron positivamente la idea de un abordaje integral, confirmando la pertinencia de la intervención interdisciplinaria. La triangulación de ambos tipos de datos permitió concluir que la hipótesis general fue validada, demostrando que un enfoque que atiende simultáneamente los factores psicológicos y nutricionales es una estrategia pertinente y necesaria para mejorar la salud mental y el bienestar integral de la población universitaria, si bien se identificaron barreras como la carga académica y el estigma que deben ser consideradas para futuras implementaciones.
The main objective of this research was to evaluate the impact of an interdisciplinary intervention, which integrated the areas of psychology and nutrition, for the reduction of anxiety and depression levels in young university students at the University of Sciences and Arts of Chiapas. The study was based on the problem of the increase in mental health disorders in the student population, and its possible correlation with poor eating habits and an altered nutritional status. A mixed-methods methodology with a sequential explanatory design (DEXPLIS) was implemented. In a first quantitative phase, a quasi-experimental pretest-posttest design was applied to a sample of 100 students from the Psychology and Nutrition undergraduate programs, using standardized instruments such as the Beck Anxiety and Depression Inventories (BAI and BDI-II), as well as a questionnaire on eating habits and anthropometric measurements. The results of this phase revealed a high prevalence of emotional distress, where 75% of the participants presented anxiety levels between moderate and severe, and 70% showed some degree of depressive symptomatology.
Likewise, it was found that 50% of the sample was overweight or obese. Inferential analyses
confirmed a statistically significant correlation between a deficient nutritional status and higher scores on the anxiety and depression scales. Subsequently, in the second qualitative phase, semistructured interviews and focus groups were conducted with a subsample of 30 students to deepen and explain the quantitative findings. The thematic analysis of the qualitative data showed that students perceive a direct connection between their emotional state and their eating behaviors, describing a vicious cycle where anxiety and stress lead to disordered eating, which in turn generates physical and psychological discomfort. The participants valued the idea of an integrated approach positively, confirming the relevance of the interdisciplinary intervention. The triangulation of both types of data allowed to conclude that the general hypothesis was validated, demonstrating that an approach that simultaneously addresses psychological and nutritional factors is a pertinent and
necessary strategy to improve the mental health and integral well-being of the university population, although barriers such as academic load and stigma were identified and should be considered for future implementations.


