| dc.description.abstract | Esta investigación analiza la relación entre cuerpo, territorio y agua desde una perspectiva feminista comunitaria y ecofeminista constructivista. El estudio se realizó en la microcuenca Monte Bonito, municipio de Arriaga, Chiapas, México, donde las mujeres enfrentan problemáticas socioambientales asociadas a la contaminación del río Lagartero y la pérdida de los bienes comunes. A través de la metodología cuerpo-territorio, se buscó comprender cómo las mujeres dan significado y defienden su entorno desde la experiencia corporal; entendiendo el cuerpo como primer espacio de resistencia y la tierra como extensión vital.
La investigación adoptó un enfoque cualitativo y participativo mediante talleres de cartografía cuerpo-territorio, entrevistas semiestructuradas y observación directa. Estas herramientas permitieron recuperar narrativas y símbolos vinculados al agua, la lluvia, el bosque y el río. Los resultados revelan que el cuerpo femenino se expresa a través del territorio que habita y en éste se inscriben los dolores del deterioro ambiental y las esperanzas de restauración territorial.
Aunque las mujeres reconocen el agua como elemento central para la vida, su participación colectiva en el cuidado ambiental se ve limitada por la discontinuidad de programas institucionales y la falta de organización autónoma. En consonancia con Cabnal (2010), la defensa del cuerpo-tierra implica recuperar el placer y la memoria como prácticas políticas; mientras que, según Herrero (2019), la sostenibilidad de la vida requiere situar los cuidados en el centro de la organización social.
This research examines the relationship between body, territory, and water from a community feminist and constructivist ecofeminist perspective. The study was conducted in the Monte Bonito micro-watershed, in the municipality of Arriaga, Chiapas, Mexico, where women face socio-environmental challenges related to pollution of the Lagartero River and the loss of common goods. Using the body-territory methodology, the research aimed to understand how women interpret and defend their environment through embodied experience, conceiving the body as the first space of resistance and the land as a vital extension.
The study adopted a qualitative and participatory approach through body-territory mapping workshops, semi-structured interviews, and direct observation. These tools helped recover narratives and symbols associated with water, rain, the forest, and the river. The results reveal that the female body is expressed through the territory it inhabits, where both the pains of environmental degradation and the hopes for territorial restoration are inscribed.
Although women recognize water as essential for life, collective participation in its care is limited by the discontinuity of institutional programs and the lack of autonomous organization. In line with Cabnal (2010), defending the body-land involves reclaiming pleasure and memory as political practices, while Herrero (2019) argues that sustaining life requires placing care at the center of social organization. | es_MX |