Use este identificador para citar o enlazar este ítem https://repositorio.unicach.mx/handle/20.500.12114/1127
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Campo DC Valor Lengua/Idioma
dc.contributor.authorGamboa Trujillo, Ricardo-
dc.contributor.authorRamírez Gómez, Luis Alfredo-
dc.date.accessioned2018-02-16T16:19:11Z-
dc.date.available2018-02-16T16:19:11Z-
dc.date.issued2015-
dc.identifier.urihttps://repositorio.unicach.mx/handle/20.500.12114/1127-
dc.description.abstractDado que México es una nación de grandes contrastes donde por un lado prevalece la heterogeneidad geográfica, económica, social y cultural de la población, y por el otro aún hay limitaciones en la información disponible, la tarea no es sencilla. En el aspecto nutricio los contrastes no son la excepción, pues en un extremo están la desnutrición y las deficiencias nutrimentales específicas, resultados de la privación social y la pobreza, en tanto que en el polo opuesto figuran, cada vez más, la obesidad y las enfermedades crónicas degenerativas resultado de la abundancia, del aumento de la esperanza de vida de la población y, en muchos casos, de la adopción de hábitos y costumbres ajenos a nuestra cultura alimentaria. A partir de 1940 se incluyeron en los censos de población algunas preguntas que permitieron conocer, en pequeñísima escala, ciertos aspectos acerca de la alimentación de la población mexicana. Es importante insistir que resulta crucial conocer el conjunto integrado de alimentos que componen la dieta habitual del individuo y las cantidades que ingiere; sólo de esta manera se podrá saber si los alimentos cubren o no sus necesidades de nutrimentos para así calificar a la dieta de adecuada a inadecuada, de acuerdo con las características particulares del sujeto. Por desgracia, la información requerida para lograr una evaluación de la nutrición en México no ha sido sistemática ni suficiente, aunque esta situación ha empezado a cambiar en la última década. En los años recientes se ha modificado de manera sustancial los hábitos alimentarios de la población mexicana. La cultura alimentaria nacional, con un amplio mosaico de expresiones regionales y locales, asumió tendencias de cambio orientadas a homogeneizar los patrones de consumo mediante la incorporación paulatina de nuevo componentes en la alimentación cotidiana. Estas tendencias de cambio han dado por igual en los medios rural y urbano, aunque han sido mucho más marcadas en este último, sobre todo en los estratos de ingresos medios y altos. Quizá debido a que se ha estigmatizado a la dieta denominada en forma tradicional como “mexicana”, la población ha visto como un ejemplo a seguir la dieta de los países industrializados (con predominio de alimentos muy refinados, con alto contenido de energía, proteínas, azucares refinadas, grasas saturadas y colesterol, así como muy pobres en fibra), que constituye un símbolo de abundancia (Casanueva, 2001). En el siglo XXI, México enfrenta un problema muy importante. Los efectos de la transición epidemiológica. Una de ellas es precisamente la obesidad, la cual sin duda ha sido determinante en el incremento de la prevalencia de varias enfermedades crónico degenerativas. En México, al ser un país que tiene una alta prevalencia de obesidad y mortalidad por sus complicaciones de la obesidad, vale la pena continuar con los esfuerzos para mejorar la disponibilidad de agua potable en todos los entornos, al mismo tiempo que se orienta a la población a disminuir el consumo de bebidas calóricas y se regula la publicidad de la industria dirigida a menores de edad sobre alimentos y bebidas y para que aporte información clara y honesta en el etiquetado, que permita a la población hacer elecciones más saludables para su alimentación. Este documento se centra es un Estado de la República Mexicana en donde la alimentación, el sedentarismo y propiamente el estilo de vida ha tenido una relación muy estrecha con el tipo de trabajo de la población. Esto se debe a que muchas de las labores diarias, en los que se permanece por lo menos ocho horas, obligan a sus trabajadores a adoptar diferentes patrones de alimentación, que en lugar de beneficiarles pueden ser una causa de alteraciones nutricias en la persona. Los taxistas son un grupo muy amplio dentro de la población de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, en los cuales se pudo apreciar un ritmo de vida muy acelerado, con poco tiempo de descanso y que en gran parte de éstos se observó alteraciones nutricias tales como el sobrepeso y obesidad. El objetivo principal de esta tesis se enfocó en la identificación de hábitos alimentarios de los taxistas para conocer el tipo de alimentación y estilo de vida que practicaban. Se tomó una muestra de 68 taxistas, a los cuales se les valoró nutricionalmente y posteriormente se les realizó la entrevista a profundidad en la cual se pudo saber cuáles eran sus hábitos.es_ES
dc.language.isoeses_ES
dc.publisherFacultad en Ciencias de la Nutrición y Alimentos - Licenciatura en Nutriología - UNICACHes_ES
dc.subjectHábitos alimenticioses_ES
dc.subjectAlimentoses_ES
dc.subjectAspectos socialeses_ES
dc.subjectAdultoses_ES
dc.subjectTaxistaes_ES
dc.titleHábitos alimentarios en taxistas de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapases_ES
dc.typeThesises_ES
Aparece en las colecciones Licenciatura en Nutriología

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